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Casas Rurales Lagunas de Ruidera

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Argamasilla
 
El Lugar de La Mancha por excelencia.
Según la tradición cervantina Argamasilla de Alba es “El Lugar de La Mancha” de cuyo nombre no quiso acordarse Cervantes en la primera parte del Quijote. Está enclavada en la parte más llana de la meseta manchega. Por el centro de la villa pasa la Carretera Nacional 310, ahora desviada por una variante. De sur a norte siempre la cruzó el río Guadiana y el Canal del Gran Prior, y de este a oeste la Cañada Real de Cuenca o Vereda Soriana. En su término municipal está enclavado el Parque Natural de Las Lagunas de Ruidera.
Su término abarca 40.843 hectáreas, y su población ronda los 7.000 habitantes. Basa su economía en la agricultura y la ganadería y, en menor escala, en la industria y el turismo. Cuenta con un embalse, el Pantano de Peñarroya -primero del Guadiana- cuya capacidad es de 47,83 hectómetros cúbicos.

Historia.

Según las Relaciones Topográficas de Felipe II, Argamasilla de Alba fue fundada en 1531-1532 por Juan de Zúñiga, alcaide de Peñarroya, y Diego de Toledo, prior de la Orden de San Juan. Sin embargo, el nombre tiene un origen anterior; ya en 1214 hay constancia de un castillo de Argamasilla o Argamasiella, próximo a los de Peñarroya y el Sotiello. La nueva Argamasilla se puebla inicialmente con habitantes de otras villas vecinas como La Moraleja y Santa María del Guadiana. En su término se han encontrado restos de asentamientos neolíticos, celtibéricos y romanos.

Tras unos comienzos difíciles e inciertos y la gran catástrofe de 1545 debida a una gran inundación que anegó el lugar, Argamasilla fue reconstruida con miras más previsoras. De 1560 a 1613 conoce un momento de gran apogeo, que culmina con la concesión del título de villazgo por Felipe II en 1612. A ello contribuyó en gran medida el establecimiento de un buen número de familias moriscas, emigradas a raíz de la rebelión de las Alpujarras en 1568, que junto a sus ricas tradiciones aportan a sus convecinos todo el bagaje de sus conocimientos en técnicas de cultivo, riego y construcción. Argamasilla pasa de unas 500 familias en 1560, a unas 800 en 1607, lo que equivaldría a un total de más de 3.000 habitantes.
En el siglo XVIII se construye el Gran Canal del Priorato de San Juan, a instancias de su Prior, el Infante don Gabriel, hijo de Carlos III, y con proyecto y ordenanzas de Juan de Villanueva. Un siglo más tarde otro Prior, el Infante don Sebastián de Borbón, compra la casa de Medrano y permite a Ribadeneyra realizar su célebre edición del Quijote, prologada y comentada por Hartzenbusch, que reforzará considerablemente la tradición cervantina del lugar.
Ello confirma que, desde su fundación hasta el presente, Argamasilla de Alba ha vivido animada y sustentada por dos grandes impulsos convertidos en cifra y símbolo de su idiosincrasia: El río Guadiana, que ha condicionado su hábitat y su economía, y el Quijote, que ha animado su cultura y tradiciones.
en imágenes
Escultura de Don Quijote
Cuadro de Gregorio Prieto
 
Piedra ruta de Don Quijote
Construcción típica manchega
 
Descubierto de la Iglesia
Interior de la Cueva de Medrano
nota. Hacer "clic" sobre las fotografías para ampliarlas
naturaleza y patrimonio
Casa de Medrano
Se sabe que a comienzos del s. XVII la casa pertenecía a la influyente familia Medrano. En 1862 fue adquirida por el Infante Sebastián Gabriel de Borbón, prior de la Orden de San Juan, para fines culturales. Un año después, aprovechando esta circunstancia, el editor Manuel Rivadeneyra traslada al lugar parte de su imprenta y edita su célebre Quijote (1863), comentado y prologado por Hartzenbush, quien ratifica con firme convencimiento la prisión de Cervantes en Argamasilla.
Esta fue la casa que visitaron en 1905, fecha del III Centenario del Quijote, insignes hombres de letras como Azorín, que dejó constancia de su visita en su obra, La ruta de Don Quijote.
Y Rubén Darío, que publica una amplia semblanza de Argamasilla en el diario La Nación, de Buenos Aires, el 9 de Abril de 1905.
En marzo de 1905 sufre un devastador incendio que la deja casi en ruinas.
En 1970 la casa pasa a propiedad municipal y es declarada monumento de interés histórico-artístico nacional.
Castillo de Peñarroya
Es una de las fortalezas que aún se conservan en el territorio de los que los caballeros hospitalarios poseyeron en La Mancha, el denominado Campo de San Juan. Está situado a 12 Km de Argamasilla de Alba, en dirección a Las Lagunas, constituyendo la entrada al Parque Natural. Fue conquistado en el año 1198 por las órdenes coaligadas de Santiago y San Juan, y adscrito definitivamente a ésta última en 1215.
En el siglo XIV Peñarroya era, sin duda, la encomienda más importante de la Orden de San Juan desde el punto de vista económico.
Se trataba de una fortaleza para garantizar el aprovechamiento económico del territorio, arrendamiento de pastos, cobro de impuestos y protección de pobladores pacíficos, a la vez que almacén de bienes o “caja fuerte” de la Orden.
Situado estratégicamente sobre un acantilado, en el que se construyó la presa del embalse de Peñarroya, el castillo conserva:
En el exterior: camino de acceso medie-val, humilladero y foso.
En el interior: antemuralla, liza, muralla medieval principal, torre del homenaje, ermita del s. XVII de marcado estilo barroco decadente en cuyo interior se encuentran pinturas a ambos lados del altar mayor, destacando también el retablo churri-gueresco, el camarín de la virgen, el coro y una extraordinaria talla del siglo XVII que primitivamente estuvo emplazada en el convento de los Mercedarios de Argamasilla de Alba; patio de armas, ermita del s. XII, y aljibe medieval.
Recientemente se han encontrado en el exterior una necrópolis de rito islámico y un campo de silos de cronología indeterminada.
Pósito Real
Este edificio se empieza a construir con el siglo. XVI, al mismo tiempo que la iglesia de San Juan, pero al igual que una parte de la iglesia, debido a la escasez de recursos, se deja en sus primeras murallas y no se finaliza hasta bien entrado el s. XVIII. Se cree que dichas obras fueron realizadas bajo la dirección del Arquitecto Juan de Villanueva.
Iglesia de San Juan Bautista
Se comenzó a construir en 1542, por Juan de Ornero. En 1587 la obra es encomendada al maestro cantero Juan de Rigos, quien la debía finalizar en seis años. La Iglesia de San Juan Bautista se incluye en el grupo de las iglesias columnarias, tipología que aúna la tradición gótica con los aires renovados del Renacimiento italiano. En planta se presenta como un rectángulo de 58 m de longitud por 20 m de anchura, dividido en tres naves, la central doble de ancha que las dos laterales. Se aprovecha la anchura de los contrafuertes para crear un doble cuerpo de capillas que no dejan de ser un ancho arco de refuerzo. En alzado, los elementos sustentantes son los pilares circulares que dan lugar a la tipología de columnarias, pilares circulares sobre zócalo basa, fuste liso y capitel con faja decorativa de vegetación espinosa propia del s. XVI, donde se recogerán los distintos nervios de las bóvedas.
Las cubiertas se realizarán con bóvedas de crucería simple, y en el primer tramo junto al presbiterio hay bóvedas de terceletes y estrelladas, donde la complicación de la crucería es evidente. En los tramos donde la crucería es simple la clave de la bóveda se nos presenta con decoraciones de la cruz de San Juan y piñas. Los arcos formeros de la nave central son de medio punto rebajados, frente a los de las naves laterales que son apuntados o de ojiva. Una de las características de estas iglesias es que las tres naves se alzan a la misma altura. A este tipo de alzado se le denomina “iglesias de nave salón”, que contribuyen a crear una sensación de espacio mayor o de mayor monumentalidad, estando vinculadas a la tradición de las iglesias alemanas llamadas Hallenckirner.
En los ss. XVII y XVIII es completada con nuevas adiciones: capillas laterales, enlosado y dos magníficos canceles (uno de ellos parcialmente destruido, y en la actualidad restaurados) con tallas de la efigie y escudos familiares del príncipe Enmanuel Filiberto de Saboya, Prior de la Orden de San Juan.
El templo tuvo que contar con obras artísticas de gran valor pero sufrió dos terribles saqueos o expolios, uno en 1808 cuando se apoderaron del pueblo las tropas napoleónicas y otro en 1936 durante la Guerra Civil.
En 1988 se proyecta la restauración de la techumbre y el interior del templo, y en 1993 se reparan los pórticos. En el año 2003 se consolida la parte inconclusa conocida como “el descubierto” habilitándola como auditorio, y la fachada.
Cuadro Exvoto de Rodrigo de Pacheco
El cuadro exvoto de Don Rodrigo de Pacheco está situado en la capilla de la Virgen de la Caridad de Illescas (a la derecha del altar mayor), en la Iglesia de San Juan Bautista. Fue donado por Don Rodrigo Pacheco, y está fechado en 1601 (cuatro años antes de la aparición de la Primera Parte del Quijote). En él aparecen como orantes una dama y un caballero, cual personaje del Greco, autor que recordamos en otras muchas facetas del cuadro.
Posee el caballero ojos espantadizos y largos bigotes. El caballero es el propio Don Rodrigo de Pacheco, al cual la tradición argamasillesca identifica como posible trasunto de Don Quijote, ya que tanto la fecha, como el motivo de la enfermedad mental del Marqués, contribuyen a esta identificación. Sobre los personajes, la Virgen de la Caridad de Illescas, Santo Niño en sus brazos y un coro de querubines, escoltando la figura, el patriarca San José y el evangelista San Mateo. Conserva al pie esta inscripción:
“Apareció nuestra Señora a este caballero estando malo de una enfermedad gravísima desamparado de los médicos víspera de San Mateo año MDCI encomendándose a esta Señora y prometiéndole una lámpara de plata llamándola día y noche de un gran dolor que tenía en el celebro de una gran frialdad que se le cuajó dentro”.
Descubierto.
La iglesia de San Juan Bautista, se presenta como inconclusa a los pies y aunque no se sabe las causas, posiblemente la principal fuera la falta de recursos o de subvención por parte de la orden de San Juan. Este hecho nos ha legado un espacio original a la vez que muy interesante para estudiar y comprender las formas constructivas de este tipo de iglesias.
Ocupa en planta, el tramo de la nave central entre dos potentes torres y el primer tramo de las naves laterales y la central, aproximadamente un tercio de la iglesia original. Podemos observar que la construcción alcanzó hasta el arranque de los arcos y la cubierta; así se aprecian los pilares del primer tramo, incluido sus capiteles, y en las esquinas las lampetas donde se adosan los nervios en el muro. De la misma manera podemos ver los arcos formeros entre la nave central y la lateral de la izquierda realizados en ladrillo.
Levantada sobre antiguo solar ocupado por la ermita dedicada a San Vicente Ferrer, según el diccionario Geográfico de Inocente Hervás y Buendía, la actual dataría de una reconstrucción de 1796, por parte de la hermandad de la Veracruz y la Santa Faz, siendo más tarde dedicada a la veneración de San Antonio Abad (San Antón).
Ermita de San Antón.
Arquitectónicamente, presenta un espacio cuadrangular, cubierto por una bóveda sobre pechinas, sin tambor y rematada por un pequeño linternin de donde procede la iluminación interior. Este espacio cuadrangular se haya precedido por un pequeño vestíbulo, que con anterioridad estuvo abierto como portal de entrada, cerrándolo con posterioridad. el espacio interior queda pues reducido a un pequeño rectángulo y el espacio centralizado cubierto por cúpula. La decoración sencilla, queda reducida a las pechinas donde aparecen distintos instrumentos relacionados con la pasión de Cristo, clavos, corona de espinas, gallo de la negación etc...
Durante la guerra civil, fue utilizada como almacén y no sufrió graves deterioros, conservó la talla del Santo titular, tallada en madera y con un expresivo rostro. De su antigua vinculación con la hermandad de la Veracruz y la Santa Faz, el retablo que cobija la talla del santo, se corona con una imagen de la Santa Faz, de factura reciente, pero que como nos recuerda la inscripción, se hace para recordar otra que presidió anteriormente.
Canal del Gran Prior.
El Canal del Gran Prior es sin duda la obra más antigua ejecutada en el río Guadiana Alto. Hay quien atribuye su construcción al restaurador de Argamasilla de Alba D. Diego de Toledo, Prior de la Orden de San Juan (S. XVI), pero su construcción es evidentemente anterior a este Prior, teniéndola otros por obra de Fray Fernando Rodríguez en el siglo XIV.
Botica de los Académicos.
En este lugar, los famosos “Académicos de la Argamasilla” celebraban sus reuniones cervantinas. Fue aquí donde don Cándido, don Luis, don Francisco, don Juan Alfonso y don Carlos se reunieron con José Martínez Ruiz “Azorín” cuando, con motivo del tercer centenario del Quijote, en 1905, éste visitó la villa, afirmando no haber “conocido jamás hombres más discretos, más amables, más sencillos que estos buenos hidalgos”.
De este modo describió el sitio el de Monóvar en su Ruta de don Quijote: “Y ponemos nuestras plantas en la botica; después pasamos a una pequeña estancia que detrás de ella se abre. Aquí, sentados, están don Carlos, don Francisco, don Juan Alfonso. Los tarros blancos aparecen en las estanterías; entra un sol vivo y confortador por la ancha reja; un olor de éter, de alcohol, de cloroformo, flota en el ambiente”.
Pósito de la Tercia.
Edificio del s. XVII. Al parecer fue creado por doña Ana Mondéjar, vecina de la localidad, la cual dispuso que fuera dotado con 800 fanegas de trigo. A mediados del s. XVIII, el Ayuntamiento aún no tenía edificio propio que sirviera para Pósito del común de los vecinos, por lo cual se veía obligado a alquilar para ese uso distintos establecimientos, entre ellos el de doña Ana Mondéjar.
Ya en el s. XIX, el Pósito era regentado por una Junta Administrativa, que se encargaba de regular la recogida y entrega de los cereales que los agricultores llevaban a dicho edificio. Pero no es hasta 1909 cuando dicha Junta, debido a los escasos recursos económicos de que disponía, decide su venta a particulares.
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