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Paisajes de Agua. |
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28 de febrero del 2010 |
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El agua que llena nuestros espacios naturales en estos días nos ha reconciliado con la naturaleza que nos rodea, nos lleva a visitar esos parajes en los que la sequía de años consecutivos les había hecho perder su atractivo. Ahora vuelven a llenarse de vida y actividad vegetal y animal. Las señales de la carretera que marcaban arroyos secos, durante años, que veíamos como señales equivocadas una y otra vez, ahora se convierten en caudales tumultuosos de agua que llenan los campos y suben los niveles de nuestros pantanos. Los diferentes lugares de nuestra geografía cobran nuevos sentidos con la presencia de las lluvias de los últimos meses. Incluso el tiempo parece haber adquirido otra dimensión con esta situación metereológica.
Las lluvias caídas en los últimos meses nos recuerdan el respeto que debemos a la naturaleza. Los cauces de los ríos han sido ocupados en muchas ocasiones por construcciones y cultivos que ahora vemos anegados e inundados con graves problemas personales y sociales que debemos atender colectivamente. Pero nos recuerdan que hay zonas de la naturaleza que debemos respetar como espacios libres y vacíos. Podremos controlar los cauces fluviales, encauzar los recorridos en determinadas zonas puntuales, pero hay espacios, ámbitos, que son comunes y deben respetarse como lugares libres que pueden ser disfrutados por la comunidad y que se deben mantener como zonas de respeto que la Ley de aguas establece para los mismos. Son espacios comunes que pertenecen a todos en los bordes de los ríos, en los lagos de nuestra geografía o en las costas de nuestros mares. Nos los hemos apropiado indebidamente con el daño que ello nos puede causar y con el grave atentado al paisaje natural que hemos producido en muchas ocasiones.
En tierras secas, habitualmente, como las nuestras de la Mancha, el agua aparece como la magia de la vida. Los embalses llenos, los arroyos manando, nos anuncian una primavera llena de vitalidad y actividad. Los espacios naturales han cambiado su sentido y viajamos en peregrinación a ver espacios con condiciones que no habíamos visto en muchos años. Las lagunas de Ruidera, las tablas de Daimiel como grandes espacios naturales nos presentan ahora imágenes con niveles de inundación total que nos deben servir de referencia de la situación a la que debemos aspirar de forma continua. Pero cualquier pequeño rincón de Castilla-la Mancha, de nuestra provincia de Ciudad Real, rebosa esta vitalidad que lleva el agua. Los embalses de Gasset y Torre Abraham ofrecen imágenes espectaculares en el momento actual. Los pequeños ríos y arroyos de nuestros montes están rebosantes de agua y en algunas zonas nos están causando serios problemas.
Y para ello, el tiempo de abundancia nos debe hacer reconsiderar de nuevo nuestros usos y abusos del agua. El Plan del Alto Guadiana establece una política para la recuperación de estos espacios naturales basado en un uso racional de los acuíferos, en unos cultivos acordes con nuestras posibilidades y climatologías y compatible con el cuidado del medio natural. Es necesario impulsar su desarrollo con agilidad y sobre todo establecer los controles administrativos, sociales y culturales para entender que el cuidado del medio natural, que es el que nos permite vivir y desarrollar nuestra actividad agrícola en condiciones a medio y largo plazo exige otros comportamientos y otras prácticas diferentes a las desarrolladas.
Los espacios naturales deben nutrirse de sus recursos y garantizar su vitalidad con los medios propios y sólo excepcionalmente recabar la ayuda de otros territorios. El ingeniero toledano Manuel Díaz Marta decía: “El agua que fluye por un río no puede ser jamás considerada sobrante o excedentaria, pues cumple unas funciones y un papel importante en el equilibrio de la naturaleza, e influye decisivamente en la economía y calidad de vida de los habitantes de su cuenca”. Por ello considera los trasvases como una actuación negativa. La vida que el agua nos presenta en estos momentos nos hace reflexionar no sobre la posibilidad de trasvasar agua a otras cuencas sino sobre las posibilidades que su presencia en nuestra región nos ofrece para nuestro desarrollo actual y futuro.
Los paisajes en los que se relacionan los elementos geográficos, los geológicos, las trasformaciones realizadas por el hombre son elementos que debemos aprender a valorar y conservar. No son realidades que surjan sin más en el territorio. Son realidades que hemos conseguido entre todos con el paso del tiempo, con las vivencias de nuestra actividad y nuestro desarrollo cultural y social. En muchas ocasiones los hemos maltratado y deteriorado. El valor del agua, como elemento escaso en nuestra comunidad nos ha llevado a valorar estos espacios de forma singular y a actuar en ellos de forma inadecuada. Hemos construido, por ejemplo, en el borde de las Lagunas de Ruidera y nos hemos querido atribuir la propiedad particular de las mismas. Los espacios naturales, los paisajes del agua requieren medidas legales, pero sobre todo la sensibilidad del mantenimiento de sus valores paisajísticos y ambientales. Están unidos a nuestra actividad económica colectiva, a nuestras vivencias y cultura y por ello son valores a conservar y preservar.
Los paisajes son productos históricos que fijan el proceso que los forma pues son los acumuladores de herencias, en los que se queda marcado el proceso del tiempo, son densos acumuladores del pasado, muestran su historia directamente. El paisaje no es un simple escenario inerte, acabado, sino que se desarrolla, cambia, evoluciona. El paisaje es dinámico, es un sistema que se mueve dentro de una estructura espacial. Va dejando constancia de lo acontecido, del proceso histórico y por ello el paisaje es un documento y tiene una función informativa e instructiva. Son parte esencial de nuestra historia y de nuestra vida.
Por encima del conocimiento natural, geográfico del paisaje está la vivencia del mismo, su descubrimiento personal y profundo. Tienen contenidos culturales que vivimos y sentimos en nuestro tiempo de manera común, en compañía con otras personas, compartiendo experiencias, intercambiando vivencias. El paisaje es ese escenario común que heredamos, contemplamos y vivimos desde nuestra sensibilidad cultural en un determinado contexto histórico y social. El paisaje que nos ha llegado, conformado por el tiempo, nos muestra lo que somos como legado y patrimonio cultural. El paisaje, unido inseparablemente al sujeto que lo contempla, con su variedad geográfica se vive y siente en el corazón del hombre. Los paisajes del agua, este año afortunadamente una realidad llena de vitalidad, nos reclaman una sensibilidad y un cuidado para su mantenimiento y conservación.
Diario digital de Ciudad Real http://www.lanzadigital.com/opinion/paisajes_de_agua-10683.html |
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Ruidera se desborda de belleza. |
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26 de febrero del 2010 |
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Jesús Pozuelo Clemente, presidente de la Comunidad de Usuarios del Acuífero 23 de Daimiel, y miembro del Patronato Rector del Parque Nacional Las Tablas de Daimiel.
Se que este titular invita a curiosear en el contenido de este escrito, que no es mas que una somera descripción del comportamiento del agua que llega al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (P.N.T.D) y la que se infiltra lejos de este lugar y en sus proximidades.
Ya en los años 96-97 vivimos una situación parecida aunque con matices. El agua procedente de los excedentes de Las Lagunas de Ruidera, que este invierno están “reventonas” y haber llenado al cien por cien el embalse de Peñarroya vertiendo por coronación de la presa este sobrante que es mucho, se dirige por el canal del Gran Prior hasta alcanzar el Río Záncara, no sin antes haber dejado una gran cantidad de esta agua por infiltración en las proximidades de Alameda de Cervera, concretamente en un paraje llamado Villacenteno, lugar donde históricamente se decía que desaparecía el Río Guadiana para mas tarde volver a aparecer en los Ojos del Guadiana.
Como hemos comentado el agua que consiguió no ser engüllida en dicho paraje alcanza mas tarde el Río Guigüela, que sumada a la propia de este río hace que llegue al P.N.T.D una cantidad importante, además de continuar dejando grandes infiltraciones a lo largo de su trayectoria.
Tantos son los aportes que recibe el Parque vía Río Gigüela, sumadas además las aguas de los arroyos que vierten en él directamente (arroyo de Cañada del Gato y de Casa Blanca), que éste ha llenado la superficie máxima inundable en un tiempo record, ya que los aportes que estaban previstos a través de la Tubería a la Llanura Manchega no han sido necesarios afortunadamente y han quedado limitados a probar las instalaciones y poco más.
Pero como el Parque está lleno y no cesa de entrar agua hace que una parte de ésta rebose por las compuertas de la Presa de Puente Navarro, que una vez liberada y fuera de los límites del Parque Nacional, llegue al Molino de Flor de Rivera, donde aguas abajo continuando por el Río Guadiana se sumarán las del Arroyo de Campo Mojado por su margen derecha, y más adelante por su margen izquierda frente al Castillo de Calatrava la Vieja, las del Arroyo Peyejero, también llamado Valdecañas, para una vez pasado el Molino de Malvecinos acabar todas en el Embalse del Vicario.
Hablamos que lo que libera Puente Navarro es sólo una pequeña parte del agua que llega al Parque porque el grueso de esta agua, después de darse de bruces con el dispositivo hidráulico que hay en el centro del Parque llamado Presa del Morenillo, retorna por las compuertas del Molino de Molemocho en sentido remontante también fuera de los límites del Parque hacía el Molino de Griñón, que por cierto que acertada fué la reconstrucción de este Molino de Molemocho, que aunque llena de dificultades, su obra tuvo la justificación de Obra Hidráulica para regular situaciones como la actual, después su edificio ha sido convertido en museo etnográfico y lugar obligado de visita. (D. Juan Almagro Costa fue el autor del proyecto de reconstrucción).
Si el Guadiana es ejemplo en conversaciones a otras muchas situaciones que se dan en la vida cotidiana porque aparece y desaparece ¿Qué me dicen si además añadimos que su corriente va en dirección contraria? ¿Cuál sería en este tramo su margen derecha y cual su izquierda?, y que además el agua de su cauce es prestada.
Hemos hablado que la mayor parte de este agua procede de Las Lagunas de Ruidera, bien pues no muy lejos de éstas en los Campos de Montiel, tiene sus orígenes el Río Azuer que como sabemos es otro afluente del Río Guadiana y gran protagonista también en la recarga del Acuífero 23. Este río antes de ser reguladas sus aguas por la presa de Vallehermoso en inviernos de precipitaciones medias era normal que corriese hasta bien entrada la primavera, hoy esto tiene lugar ante lluvias excepcionales como las actuales.
Sus aguas junto a las que le aporta el arroyo de Alhambra aguas debajo de la presa, han anegado gran cantidad de terrenos en los municipios de Membrilla, Manzanares, y Daimiel, amenazando con inundar estas poblaciones aún habiéndose dejado infiltrada gran parte de esa agua en su propio cauce, como ocurre en una zona muy permeable situada entre la vía pecuaria el Carrerón y Daimiel, llamado este paraje “Las Panginas” (cuando el caudal es bajo toda el agua del Azuer se queda en este tramo de río).
Por fin el Azuer llega a confluir con Guadiana junto al Molino de la Máquina (seco hasta ese punto desde los Ojos del Guadiana, único tramo de Guadiana seco hoy desde su nacimiento a su desembocadura en el Océano Atlántico) y continúa el Azuer en dirección a las Tablas pasando por el Molino del Nuevo en intentando avanzar hasta el Molino de Griñón, pero esta zona es un coladero llena de ojos en comunicación directa con el acuífero, ojos que no eran otra cosa que rebosaderos del agua subterránea cuando el nivel freático estaba mucho mas alto y que hacían grandes aportes al río, pero además el Azuer se encuentra con las aguas que dijimos venían remontando por el cauce del Guadiana que si fueron capaces de llegar a Griñón, y como dice el refrán que río revuelto es ganancia de pescadores, aquí a este punto también acuden a la cita las aguas del río EDAR, que tiene su origen en la Laguna de Navaseca ¿Qué no les suena ese río? Si veran ¡agua va! (Estación Depuradora de Aguas Residuales) que unas veces de forma continuada y otras intermitentemente también está haciendo “buenos aportes”.
Situados en esa zona (entre los molinos El Nuevo y Griñón) haciendo una apreciación ocular y olfativa percibimos colores y olores distintos, por un lado las aguas del Azuer inoloras y de color rojizo debido a las características del terreno por donde discurren, por otro las del Guadiana “que son del Gigüela” incoloras y con un claro olor a humedal y ribera, y por último las del EDAR de color pardo-ceniciento y un aroma que vuelca (el visto bueno es responsabilidad de la Comisaría de Aguas).
A grandes rasgos es el resultado de una excepcionalidad meteorológica, que sabemos que se da en la Mancha pero que ocurre de tarde en tarde, y que nadie es capaz de prever, pero que sus efectos si que son un “Plan Natural del Alto Guadiana”, sin estudios ni presupuesto, pero que “hace aguas” en el sentido positivo de la palabra y que nos va a situar en el escenario previsto por el Plan Especial del Alto Guadiana, no se puede precisar para que año.
Y aun sabiendo que en la casa del pobre no dura mucho la alegría, con otro año como el actual cuando acabe el proceso general de recarga y se estabilicen los niveles, cosa que no ocurrirá antes de dos años, y teniendo en cuenta además de que hoy las extracciones para riego se han reducido al 50% respecto a años anteriores, aunque han aumentado para otro tipo de usos, es posible que podamos hablar de que el agua se encuentre para entonces a pocos metros de la superficie en los Ojos del Guadiana.
diario digital de Ciudad real www.lanzadigital.com |
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Articulo del blog "El cazurro ilustrado" |
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19 de febrero del 2010 |
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En los días de carnaval, como vengo haciéndolo desde hace veinte años, viajé a Villarrobledo (Albacete) donde se celebra uno de los antruejos más antiguos de España ( algunos documentos del año 1510 ya lo referencian); comienza el jueves lardero y terminará el próximo domingo.
Para descansar de comparsas, murgas, chirigotas y charangas me desplacé a las Lagunas de Ruidera, que muy en la onda carnavalera, estaban rebosantes de agua y camufladas con una preciosa nevada. No estarían así cuando D. Quijote paseó por ellas, pero debieron impresionar de tal manera a Cervantes que siguieron en su retina como medida de todas las aguas. Llegando a Barcelona “Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera que en la Mancha habían visto.”
Blog de Miguel Angel Castañón http://magcastanon.blogspot.com/2010/02/las-lagunas-de-ruidera.html |
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